Un estudio de la ABA destaca el compromiso del sector con el medio ambiente

El sistema financiero dominicano, en este caso liderado por los bancos comerciales, está consciente de la importancia que tiene proteger el medio ambiente y que como entes que interactúan en la economía, con un impacto en el entorno, las instituciones de intermediación financiera están decididas a ser parte de la solución.

Pero si los bancos no tiran desperdicios a la atmósfera ni a los ríos, tampoco contaminan con ruido, ¿cómo pueden contribuir con el medio ambiente? Su nivel de responsabilidad se expresa de diversas formas. No sólo constituyen uno de los sectores de la economía que más empleos generan, con aproximadamente 29,650, respecto a la banca múltiple, sino que han tomado en serio su política de protección al medio ambiente.

De acuerdo con Julio Lozano y Katherine Cabral, de la Unidad Económica de la Asociación de Bancos Comerciales (ABA), República Dominicana es uno de los países con mayor vulnerabilidad a los riesgos asociados al cambio climático, por lo que consciente de esa realidad es que la banca múltiple se ha convertido en un aliado en la lucha para la conservación del medio ambiente.

Los expertos se sustentan en estudios internacionales. Destacan que en la actualidad la estrategia de los bancos múltiples incluye tres pilares: 1) Líneas de crédito para financiar proyectos “verdes”; 2) Alianzas estratégicas con organizaciones no gubernamentales (ONG) y comunidades en todo el país y 3) Inversiones en sus propias instalaciones con un enfoque de sostenibilidad ambiental que buscan el ahorro de agua, uso de energías sostenibles, ahorro de materiales, entre otras acciones.

Naciones Unidas
De acuerdo a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el fenómeno se define como el cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana y que trae como resultado un aumento sustancial de las concentraciones de gases de efecto invernadero, provocando un calentamiento adicional de la superficie de la tierra, afectando adversamente los ecosistemas naturales y a la humanidad.

En concreto, sostiene, los efectos adversos que generan el cambio climático son: 1) extinción de especies que no podrán adaptarse a los cambios, afectando la biodiversidad; 2) riesgos de seguridad hídrica y disponibilidad de agua; 3) riesgos en la producción agrícola y la seguridad alimentaria debido a las sequías; 4) aumento en el nivel del mar y exposición a desastres meteorológicos, que trae como consecuencia inundaciones; y 5) impacto en la salud humana.

Según el informe de la ABA, a partir de los últimos años la banca múltiple opera consciente de la importancia de este tema, por lo que ha incorporado dentro de sus estrategias de negocios y de responsabilidad social corporativa, proyectos cuya finalidad es la lucha contra el cambio climático y la preservación del medio ambiente.

Destaca que gran parte de los bancos múltiples tienen líneas de créditos disponibles para el financiamiento de proyectos verdes. Según sus datos, a junio 2015 la cartera de préstamos ascendió a aproximadamente RD$1,124.5 millones, fondos que han servido para financiar empresas que buscan reconvertir sus instalaciones o procesos productivos para hacerse más competitivos y a la vez reducir el impacto negativo sobre el medio ambiente.

Entre los proyectos calificados como “verdes” se incluyen: instalaciones fotovoltaicas o paneles solares que permiten el uso de energía solar; energía de biomasa o a base de desechos sólidos; energía eólica e instalación de sistemas de iluminación LED, entre otros. Con todo esto, indica, se logra la disminución de las emisiones de dióxido de carbono y el ahorro de energía.

Responsabilidad
Según el informe, estas instituciones realizan cada año proyectos de reforestación y siembra de árboles, jornadas de limpieza de playas y proyectos para llevar agua potable a comunidades de bajo recursos.

Además de las líneas de créditos y como parte de sus estrategias de responsabilidad social, los bancos múltiples donaron más de RD$130 millones durante 2014 a comunidades y organizaciones sin fines de lucros para proyectos en beneficio del medio ambiente.
En sus oficinas, identifica el estudio, los bancos fomentan la creación de oficinas fotovoltaicas que permiten la generación de energía solar para su auto-abastecimiento y reducción las emisiones de CO2 en la atmósfera.

Además, construyen edificios que disponen de sistemas hidráulicos que permiten almacenar, tratar y reusar el agua pluvial, así como la sustitución progresiva de sistemas de iluminación por LED que permite alcanzar el ahorro de energía de un 65%, entre otros.
Los bancos también motivan la creación de unidades de riesgos ambientales.

El medio ambiente está en la agenda del sistema bancario dominicano